De acuerdo a estimaciones de la Asociación Chilena de Empresas de Tecnologías de Información (ACTI), Chile necesita unos 13.000 profesionales TI anuales y el mercado apenas ofrece 6.000. ¿Cuál es su visión de esta realidad?

Primero, debemos entender que una de las actividades más demandantes de profesionales del área TI es la Innovación y el desarrollo. El tamaño de la economía digital versus el PIB en Chile es del 3%. En las últimas posiciones en la OCDE, liderado por países como Japón y EEUU, esa cifra rodea el 8% (según un informe de la CCS de 2016 sobre la economía digital). Esta realidad en Chile en parte está explicada por la baja inversión en I+D.

Si bien estos 13000 profesionales son lo necesario, la cifra contrasta con el bajo gasto en innovación y desarrollo que tenemos como país. Muestra de esto es que en los países de la OCDE hay sólo 5 que invierten menos de un 1% de su PIB en I+D, y de estos el peor posicionado es Chile, que invierte sólo un 0,39% (Datos INE 2015). Por otro lado, todavía los sueldos de algunas carreras profesionales de TI no son especialmente altos, respecto de otras ingenierías asociadas a negocios o industria. ¿Es real esta demanda en el mercado laboral?, ¿qué pasaría si, por ejemplo, por cada ingeniero informático titulado se demandan más de 2? Desde el punto de vista de los desafíos que tenemos, esto debería ser una realidad, pero los datos no lo manifiestan de esta manera. El mundo privado, que en la mayoría de los países de la OCDE aporta al gasto en I+D casi el triple de lo que aporta el Estado. En el caso de Chile es justamente el Estado el que mantiene un liderazgo, superando en un 30% a lo que gasta el sector privado en este tópico. Y desde este gasto privado son las pequeñas empresas las que llevan la delantera, teniendo un mayor gasto en proporción a sus ventas que lo que hacen las grandes empresas. Por lo mismo, las grandes empresas deben salir de su zona de confort poco incentivadas a arriesgar en nuevos desarrollos y se sumen a una economía global cada vez más competitiva.

 

¿Cuáles son los desafíos de capital humano que enfrenta el país frente a la llamada Cuarta Revolución Industrial?

La cuarta revolución industrial, entendida como una revolución digital que tiene como protagonistas a las nuevas tecnologías, plantea desafíos desde varias aristas. Por ejemplo, para la mano de obra poco calificada, ese desafío es aumentar sus competencias para agregar un valor de gestión y creación. En ese sentido, se deberá hacer un cambio de switch, de quienes optaban por trabajos poco calificados a buscar mayor capacitación. En el mundo profesional, específicamente de las tecnologías de la información, el desafío es aún mayor, porque el cambio debe enfocarse en los esfuerzos hacia la innovación y creación, buscando aplicaciones a tecnologías de la información como IA y Block Chain. Estas nuevas herramientas tecnológicas constituyen una gran oportunidad para Chile, un país pequeño, ya que en el contexto digital se generan las oportunidades de aportar valor a nivel global, siempre y cuando se cuente con mentes capacitadas, creativas e innovadoras, que vienen siendo, por lo demás, las características más marcadas de las nuevas generaciones que son nativos de esta era digital. Entonces, el verdadero desafío no sólo está en ubicar los incentivos precisos al formar y educar esas mentes, sino que darles la oportunidad de competir en un mercado chico como el chileno, en que a veces priman los contactos sobre el valor objetivo que aporta el software o solución propuesta.

 

Hay visiones apocalípticas y otras más conservadoras y optimistas frente al inevitable avance de la automatización, ¿cuál es su postura sobre los cambios que esto traerá en los entornos laborales?

Mi visión es bastante optimista. Son nuevas herramientas para el ser humano, siempre y cuando sean bien reguladas no constituirán un peligro. La discusión que se centra en tecnologías como Big Data e IA, en las que muchas voces alarmistas postulan que dejaran sin trabajo a millones de trabajadores derivado de la automatización de algunas actividades llevadas a cabo por humanos en la actualidad, no la comparto. Desde la irrupción de los cajeros automáticos hace 45 años en EEUU, la cantidad de cajeros humanos, se ha duplicado, principalmente por un crecimiento inmenso de la actividad económica. Liberar al ser humano de tareas repetitivas nos lleva a enfocar nuestros esfuerzos en asuntos de mayor valor, así lo ha demostrado la historia. Actualmente nos encontramos en el momento de mayor empleo a nivel mundial, con la mayor población en las historia (y creciendo), a pesar de la revolución industrial y avances inconmensurables en temas de automatización.